martes, 14 de diciembre de 2010

UN POCO DE MÍ


AUTOBIOGRAFÌA


Lux Saga: Aprendiendo a ser feliz



Me dirijo a ustedes, compañeros y profesor para contarles un poco lo que fue y es mi vida. De manera sincera y respetuosa. Lux Saga mí otro yo, mi lado más sensible e increíble, que vive y busca dentro de lo más sencillo, lo esencial: la felicidad.

Yo nací a finales de los ochentas, en plena crisis política, económica y social, gracias al gobierno del hoy mandatario García. Limeña de nacimiento, y se podrá notar en mi perfecto castellano estándar. De padre provinciano y madre limeña. Mi mamá dice que lloraba mucho, cosa que no ha cambiado, también dice que por mi culpa le salió más arrugas, del cual no estoy de acuerdo pues mi papá se lleva todos los créditos. Viví en Vitarte hasta los cinco años, luego nos fuimos a ocupar nuestra recién construida casa en el lujoso barrio “De junto al cielo”, inspiración de Congrains: El temible Agustino. Lo que más extraño de mi niñez son lo juegos donde la diversión  y la piconería iban de la mano. Como mis padres no nos dejaban interactuar con los crios de los vecinos del barrio, yo y mi hermano único pasábamos horas en nuestro mundo de juguetes. Todo no era juego, también los niños tienen su lado serio: La escuela. Puedo recordar a mis amigos-compañeros, mis profesores, en especial a Jaime Chávez el maestro sensato, y mi primer  “Warma kuyay”, adaptándola a mi feminidad. En plena metamorfosis de mi adolescencia llegue a parar al católico colegio Fe y Alegría. Fueron los peores cinco años de mi vida, y no me sirvió para nada, ni en el aspecto académico e espiritual, pues soy agnóstica, salvo al certificado de estudios. Terminado el año 2008 pude sentirme libre, tanto del colegio como de mis padres. Ser libre no significa caer en el libertinaje. Siempre con la conciencia plena de mis actos. Hoy a mis veintiún años puedo decir que estoy libre de polvo y paja, sin hijos, sin deudas, sin vicios, sin odios, y sin plata, el muchas veces corruptor de personas. Hay un hueco en mi pasado a partir del año 2005 hasta el 2008, y no porque sufra de lagunas mentales, sino porque yo deseo omitirlos. Aún no aprendo a ser un libro abierto. El año 2009 pasaba mis horas en la biblioteca distrital de El Agustino, después de una terrible derrota en el examen de admisión de marzo 2009ll, donde postule a Literatura, y no ingrese debido al robo de mi vacante, aún teniendo pruebas para la OCA son no válidas. Volteando la pagina de este penoso capítulo no tire la toalla y seguí estudiando. Hacia hasta lo imposible para ahorrar para el próximo examen, ya que mis padres no se encontraban en las mejores condiciones. Así fue como me convertí en pájaro frutero. Mi almuerzo consistía en una variedad de frutas, la cual me permitía ahorrar cierto dinero. Paralelamente estudiaba computación básica en un instituto desconocido. Mas adelante entre a formar parte de un programa del Estado llamado GENERACIÓN TIC. Lleve tres mese el cursos de soporte técnico de computadoras. Aprendí mucho, no me puedo quejar. En esa danza interminable de libros Pre y la computación, también me di tiempo de escribir mis mejores poemas. Escribir es una costumbre que empezó a mis tiernos quince años, desde entonces escribo los versos más genuinos que puede nacer de mi propio ser como producto del gran significado que llevo dentro. Llego el esperado setiembre postule a educación e ingrese. Pude regresar  a mi bien querido APPU, academia desconocida por muchos, sin embargo una de las pocas sin ánimos comerciales como las otras que nos inundan con sus publicidades. Seguí estudiando porque mi gran sueño es vivir la literatura en todas sus formas y maneras. Tenía pensado estudiar primero lo mencionado, después hacer dos años más para sacar  el titulo pedagógico, y en un futuro estudiar comunicación social. En pleno 2010 seguí firmemente mi plan trazado, pero no pude ingresar otra vez. Asumo mi puntaje revelado en los resultados de la página de admisión pues soy conciente de mis errores, cosa no sucedió el marzo pasado por la falta de transparencia en el examen, la cual yo fui afectada. Siendo un daño irreparable a manos de esta universidad, o mejor dicho, en las manos de las autoridades que manejan esta universidad. Estoy aquí y no me arrepiento. Hoy es hoy, mi presente, y todo lo que me falta por conocer en esta ciudad universitaria y fuera de ella. Deseo encontrar mi camino y ser feliz.






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