ENSAYO
La educación peruana: Realidad y reforma
Actualmente no se puede hablar de una realidad, sino de varias realidades, que chocan entre sí de la manera más sutil y mortal, donde ser alumno o profesor en este país es ejercer un papel casi imperceptible frente a los problemas y situaciones que nos acontecen día a día. Es cuando la educación debe ser el componente esencial del progreso económico, político y social que necesita el Perú para poder emprender un fructífero y real desarrollo. Donde alumnos y profesores no tengan porque vivir esta odisea educativa que parece perpetuarse en nuestra realidad
El gobierno peruano dista mucho de ser una institución comprometida con el sector educativo. El bajo presupuesto (3,0% del PBI anual) que recibe cada año va en descenso, teniendo en cuenta que hay más de 62 mil centros educativos en todo el país, siendo el apoyo económico insuficiente y reducido. El Estado debería comprender que la educación es una poderosa arma contra la misería, sin embargo la tenemos dormida, estancada y caducada, esta en nosotros despertarla, hacerla andar y renovarla. Un claro ejemplo es la nación de Finlandia que al saberse pobre en recursos naturales hizo en cada uno de sus hombres un potencial académico, siendo hoy por hoy uno de los primeros países del mundo, por su eficacia en la educación. Verdaderamente admirable. Un modelo que debe ser visto como un referente, pues una copia significaría estar fuera de contexto, ya que en el Perú se viven condiciones diferentes.
Iremos al túnel del pasado. Pleno siglo XX, cuando gracias a las protestas sociales y a la fragmentación del orden oligárquico se hizo posible el acceso a la educación, en consecuencia hubo un notable incremento del gasto público hacia el sector educativo (11% anual) en los años 50 y 60, sin embargo en los años 70 y 80 se siente un bajón bastante significativo, de la cual hasta hoy no se a podido recuperar. Basándonos en cifras reales podemos decir que la educación peruana es un privilegio no un derecho, y esa realidad es cada vez más evidente en nuestra realidad.
Frente a todo esto ¿Qué hace el Ministerio de Educación? Perjudicar con sus leyes ¿Qué hace el SUTEP? Quejarse y paralizar las clases. ¿Qué hacemos nosotros, los jóvenes estudiantes?...Podríamos pasar horas buscando y encontrando culpables, sin embargo ¿Es esta la solución?, desde luego que no. Hay que tomar conciencia plena de lo que nos rodea para damos cuenta que la educación es un medio y nosotros el fin mismo. Entendamos esta última parte como algo totalmente cierto y relevante, ya que sólo así construiremos una nación de base sólida, con intenciones objetivas y fuertemente competitiva a nivel mundial.
No es un sueño plantear un cambio, querer rediseñar una estructura ya existente. En su tiempo el filósofo Augusto Salazar Bondy sostuvo que “no habrá efectiva transformación social ni podrá establecerse un nuevo tipo de ordenación de la vida nacional, capaz de superar los vicios crónicos del subdesarrollo si la educación no sufre una reforma profunda, paralela a las demás reformas sociales y económicas que se hayan en curso. Estas buscan cancelar los lazos de dominación interna y externa, eliminar la dicotomía concentración-marginación que afecta la distribución del poder y la propiedad en el Perú, y vencer la persistente incomunicación interna”. Esta frase explica claramente que no habrá ningún cambio significativo en la sociedad nacional sino se hace primero una reforma educativa que rompa los lazos de dominación de manera radical y contundente, ya que a través de los siglos estos lazos han sabido mantenerse de forma arraigada en todo el espacio nacional perjudicando nuestra autonomía y desarrollo.
Partiendo de este punto es cuando llegamos al clímax de la situación ¿Cuál debería ser el primer gran paso que incentive a futuros cambios? La inversión, porque es un componente vital que asegura una factible estrategia para reducir la pobreza en todo ámbito, llámese económico, social o intelectual. Este país no invierte, sólo mantiene con un pésimo presupuesto la caída total de la educación. Un ejemplo concreto es lo que pasa en la San Marcos , dicha universidad esta cada vez menos protegida por el Estado, se teme que en un futuro termine siendo una institución privada como sucedió con La Católica que vio su porcentaje anual reducido con forme pasaban los años, por lo tanto no encontró otra solución que privatizarlo. No queremos que esto suceda con nuestra universidad ni con ninguna otra institución pública. Por tal motivo se incita a una lenta y creciente inversión en este sector.
Reforzando nuestro presupuesto podremos plantear, sugerir y emprender nuevos proyectos que justifiquen una reforma verdadera y no sean proyectos paupérrimos, puros papeles de contenidos engañosos que en la práctica educativa no beneficia a la educación peruana sino termina siendo una utopía nada constructiva que sucumben fácilmente ante la perspectiva nacional. Se debe elaborar verdaderos proyectos que se adecuen más a nuestro sistema, cultura y realidad.
Este proyecto o plan de reestructuración deberá empezar desde sus más tiernas raíces: La enseñanza primaria y secundaria. Como bien sabemos son impropia y retrógradas que no se ubican en los tiempos que vivimos, sino apelan al método extranjero. Frente a ello debería existir un proyecto que revolucione todos los cursos o materias llevados en la primaria y secundaria, adaptándolos a nuestro contexto educativo, lejos de alienaciones. Sin olvidarnos de la calidad educativa que merece nuestro semillero estudiantil. También hacer una mejora en la infraestructura, ya que muchos colegios nacionales son presa fácil de accidentes, como es el caso de colegios construidos en el gobierno dictatorial de Fujimori.
Otro aspecto muy importante es la labor de los docentes ¿Qué pasa con ellos? ¿Por qué existe el SUTEP? ¿Por qué los maestros son maltratados y mal pagados? El problema de los profesores comienza en su formación, bajo nivel remunerativo, leyes y normas perjudiciales. Estos se agravan con la existencia masiva de Institutos Superiores Pedagógicas de baja calidad, haciendo que la oferta de profesores supere la demanda. También ciertas evaluaciones contribuyen a dar un mal aspecto a su labor porque los descalifican sin tener en cuenta que estas pruebas sólo descubren ciertas falencias, no el origen real de su preparación académica. Ahora el reciente y último golpe lo dio el ex ministro Chang al aprobar la ley 29510 donde se exceptúa la colegiatura en el colegio de profesores, una norma que permitirá que los profesionales de carreras ajenas a la de Educación, puedan ejercer la docencia en el área de su especialidad en colegios públicos y privados, sin necesidad de estar colegiados y sin tener que haber estudiado pedagogía. Totalmente injusto pues incita a la desaparición de facultades especializadas en materia educativa. En consecuencia a todos estos problemas es cuando se hace más fuerte el sindicato del SUTEP, ya que ellos al buscar su bienestar organizan marchas que paralizan las clases perjudicando enormemente al alumnado. Otra consecuencia es el crecimiento de los docentes en el Sector Privado en comparación del Sector Público. Para contrarrestar esta triste situación se debe consolidar su formación, incentivar continuas capacitaciones, una remuneración superior a lo ya percibido y actualización periódica de su método de enseñanza, haciendo uso de la tecnología. En cuanto al Estado, este debe valorar el trabajo de un profesor, y con el apoyo del Ministerio de Educación elaborar nuevas leyes que incentiven y protejan esta labor tan sacrificada, como la de ser maestro en un país tercermundista llamado Perú.
Prosiguiendo con la realidad y reforma de la educación peruana, abordaremos un punto muy importante: La problemática que enfrenta la Educación Superior , sus necesidades y urgencias. Nuestras universidades, de la mano de sus jóvenes estudiantes, vienen a ser el verdadero campo de batalla, donde se avizoran nuevas ideas y pensamientos reformistas que contribuyen al desarrollo de la sociedad. Sin embargo es una tristeza latente saber que hasta la fecha ningún gobierno ha sido capaz de hacer una política emergente a favor del despliegue universitario. Estos problemas tienen como origen su mala formación académica, la nula inversión (3.0% del PBI anual), una estructura organizacional obsoleta, la falta de identidad con la profesión y la desvinculación de las universidades públicas con el sector productivo. Indudablemente un panorama desolador que queda al descubierto con una sola y contundente pregunta: ¿Cuántos profesionales egresados son competitivos, están trabajando y desarrollando sus carreras?, en realidad muchos terminan siendo arrasados por la crisis social y económica que retoza a lo largo y ancho de nuestro Perú. Entonces es cuando debemos proponer soluciones que reestructuren la Educación Superior Universitaria, desde un punto de vista objetivo y concreto, tales como la inversión mínima del 6% del Presupuesto Nacional para generar ingresos propios, una nueva ley para definir la estructura organizacional, actualizar su estatuto, financiar proyectos de investigación y promover alianzas estratégicas con los gremios empresariales del sector privado para prever las necesidades futuras del mercado laboral.
En medida que avancemos hacia un camino oportuno, trabajando la mente y nutriendo las ideas de conocimiento verdadero y hacedor, podremos proclamar y concretizar una educación descentralizada, gratuita, que llegue a todos los niveles socioeconómicos. Finalmente una pequeña parte del poema de Sebastián Salazar Bondy adaptado a nuestra realidad educativa: “…La educación es tuya; es mía; es de todos; de nadie; no nos pertenece; es nuestro; no los quitan…”
Sandra Nolasco Torres (Lux Saga)
*Este ensayo fue parte del concurso, que se realizó en la Facultad de Educaciòn por motivo de el CONEED 2010.

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